sábado, 12 de diciembre de 2009

LA MÚSICA, UN VIAJE INTERIOR, ÚNICO E INTRANSFERIBLE

LA MÚSICA, UN VIAJE INTERIOR, ÚNICO E INTRANSFERIBLE.
Escrito por Manuel López-Benito
Viernes 11 de Diciembre de 2009 19:32









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En las artes visuales como la pintura, la escultura o la arquitectura así como en las del lenguaje: -poético, teatral, escénico-, los objetos artísticos, las obras, están compuestas por elementos que incorporan suficiente información conceptual para mediatizar la opinión y el sentimiento del observador o el lector.

Así, esos elementos, nos son conocidos por sus esencias pues, normalmente, están recogidos del universo de los fenómenos o escritos en un lenguaje reconocible cuando de la Literatura en sus diversas formas se trata. Ese conocimiento previo viene cargado subjetivamente por nuestra percepción anterior de sus similares.

Incluso en el arte abstracto, las formas, las texturas, los colores, proporcionan tanta información que es difícil abstraerse de ella a la hora de juzgar la obra. Conceptos que también son válidos desde el punto de vista del artista.

La música no comparte esa información previa. La música, por tanto, no puede objetivizarse como nada más que un fluido sonoro que avanza hacia su catarsis final.

La música, sólo viene cargada de información, cuando el oyente la asocia con hechos ocurridos en “su” pasado y ella sonaba. De ahí la importancia de escuchar música nueva para el oyente.

Para finalizar este artículo, sobre cuya temática volveremos en esta sección de Filosofía de la música, quisiera incluir una de las definiciones de la música que mejor expresan esta meditación previa, hecha por Richard Wagner en su libro “Beethoven” publicado en 1870 para conmemorar el nacimiento del compositor de Bonn, y que dice así:

La música distrae rápidamente al intelecto de cualquier percepción de nuestra relación con las cosas externas, y a la vez nos separa, como pura forma libre de cualquier objetivación, del mundo exterior, y permite que nuestra mirada se dirija solamente hacia nuestro interior y al de todas las cosas.


En tan certeras palabras se encierra el origen de la música como instrumento y vehículo del viaje interior del hombre, de la música como terapia y del conocimiento del yo.

Sirva para ilustrar este artículo la audición del Adagietto: Sehr langsam de la Sinfonía nº 5 de Gustav Mahler.

Adagietto: Sehr langsam de la Sinfonía nº 5 . Gustav Mahler


Nota : El cuadro es "El viajero sobre el mar de nubes" pintado por Caspar David Friedrich (1774-1840)

3 comentarios:

David dijo...

Hola ,quisiera tener contacto cobn agrupaciones corales, yo dirijo el coro Rinah de la comunidad judía en México DF Saludos

Lilia dijo...

Ok, David, estamos en contacto.

David dijo...

Mil gracias por contestar, ya platicaremos sañudos

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